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SAN PEDRO SULA.- Empresarios de la zona norte
aceptaron que si bien es cierto en el occidente del país hay un problema
de energía eléctrica, la solución que el gobierno buscó es errónea, ya
que no se trata de adquirir más electricidad, sino de mejorar las líneas
de transmisión y las subestaciones.
Los inversionistas locales indicaron que la situación se vuelve peor,
al querer el Estado resolver con la compra de energía que se vuelve más
onerosa, y que sólo viene a crear más pobreza, además de resultar
incongruente con la política del Presidente Porfirio Lobo Sosa, que le
apostaba al suministro renovable.
Advirtieron, que las consecuencias serán de mayores costos para la
población porque todos los hondureños pagaran más. Actualmente, la
energía eléctrica tiene un costo de 28 centavos de dólar, cifra que
resulta alta en comparación con otros países que pagan a siete centavos
de dólar el kilovatio hora.
Aseguraron que mediante este nuevo contrato, el valor supuestamente
es de 34 centavos, sin embargo algunos expertos afirman que por el bajo
factor de despacho que tienen esas plantas, que no generan las 24 horas,
probablemente el costo por kilovatio hora sería de aproximadamente 52
centavos de dólar.
El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC),
Luis Larach, refutó la determinación y dijo que ese tipo de acciones
son soluciones erróneas a un problema que se sabe que existe en esa zona
del país, pero no es de generación de energía, ya que Honduras tiene
una demanda de 1,250 megavatios y una generación de 1,500 “megas”,
habiendo un excedente de 250.
Refirió que la solución no es comprar más energía, sino invertir en
las líneas de transmisión y en las subestaciones, como lo plantearon en
la administración de Rixi Moncada, la ex gerente de la Empresa Nacional
de Energía Eléctrica (ENEE).
Agregó que están cansados de tantos decretos de emergencias y que eso
no debe ser así, porque no han ocurrido desastres naturales de la
magnitud de los huracanes “Fifí” o el “Mitch”, sino de problemas
antiguos en la zona occidental, que radican en el deplorable estado de
las líneas de transmisión y distribución, así como las subestaciones que
ya prácticamente dieron su vida útil o colapsaron.
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