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La vida económica es enormemente compleja: la
gente compra, vende, negocia, invierte, persuade y
amenaza. El fin último de la ciencia económica y de este
libro es comprender esta compleja actividad. ¿Cómo
acometen los economistas su tarea?
Utilizan el método científico para comprender
la vida económica. Este consiste en observar los
asuntos económicos y basarse en las estadísticas y los
datos históricos. En el caso de complejos fenómenos como
los efectos de los déficit presupuestarios o las causas
de la inflación, las investigaciones históricas han
constituido una abundante fuente de ideas.
La economía se basa a menudo en análisis y
teorías. Los enfoques teóricos permiten a los
economistas hacer grandes generalizaciones, como las que
se refieren a las ventajas del comercio internacional y
de la especialización o a los inconvenientes de los
aranceles y de los contingentes.
Los economistas también han desarrollado una
técnica especializada que se conoce con el nombre de
econometría y que aplica los instrumentos de la
estadística a los problemas económicos. Utilizando la
econometría, los economistas pueden tamizar montones
de datos para extraer sencillas relaciones.
Los economistas en ciernes también deben permanecer
alerta a algunas falacias habituales en el
razonamiento económico. Como las relaciones
económicas suelen ser complejas y en ellas
intervienen muchas variables, es fácil confundirse al
identificar la causa exacta de un acontecimiento o la
repercusión de una medida económica en la economía. He
aquí algunas de las falacias habituales en el
razonamiento económico:
La falacia «post hoc»
La primera falacia se refiere a la deducción de una
relación de causalidad. Se comete una falacia «post hoc»
cuando se supone que como un acontecimiento ocurrió
antes que otro, el primero fue la causa del segundo2.
No mantener todo lo demás constante
El segundo error es no mantener todo lo demás
constante cuando se analiza una cuestión. Supongamos,
por ejemplo, que queremos saber si un aumento de los
impuestos eleva los ingresos fiscales. Algunas personas
han propuesto el seductor argumento de que podemos
conseguir las dos cosas a la vez. Sostienen que una
reducción de los impuestos eleva los ingresos del Estado
y reduce al mismo tiempo el déficit presupuestario.
Ponen como ejemplo las enormes reducciones de los
impuestos llevadas a cabo en 1964 por Kennedy y Johnson,
que fueron seguidas de un aumento de los ingresos del
Estado en 1965. Ergo —afirma— una reducción de los
impuestos genera mayores ingresos.
La falacia de la composición
A veces suponemos que lo que es cierto en una parte
de un sistema también lo es en todo él. Sin embargo, en
economía es frecuente observar que el todo es diferente
de la suma de las partes. Cuando suponemos que lo que es
cierto de una parte también lo es del todo, cometemos la
falacia de la composición.
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